martes, 27 de noviembre de 2012

FEDERICO GARCÍA LORCA.POESÍA POPULAR,SURREALISMO,XX


Español: Federico García Lorca en 1914. Foto a...

FUENTE:  http://poeticas.es/?p=998

El granadino Federico García Lorca (Granada, 1898-1936), miembro fundamental de la generación del 27, aunó en su poesía inspiración popular e innovación vanguardista. Un sentimiento trágico de la vida recorre su poesía y su teatro.

Málaga 0:01. En el Café de Chinitas (Federico ...
Málaga 0:01. En el Café de Chinitas (Federico García Lorca) (Photo credit: Alberts)

SOBRE UN LIBRO DE VERSOS

Dejaría en el libro
Este toda mi alma.

Este libro que ha visto
Conmigo los paisajes
Y vivido horas santas.

¡Qué pena de los libros
Que nos llenan las manos
De rosas y de estrellas
Que se esfuman y pasan!
¡Qué tristeza tan honda
Es mirar los retablos
De dolores y penas
Que un corazón levanta!

Ver pasar los espectros
De vidas que se borran,
Ver al hombre desnudo
En Pegaso sin alas,
Ver la Vida y la Muerte,
la síntesis del mundo,
Que en espacio profundo
Se miran y se abrazan.

Un libro de poesías
Es el Otoño muerto.
Los versos son las hojas
Negras en tierras blancas,
Y la voz que lo lee
Es el soplo del viento
Que hunde en los pechos
–Entrañables distancias–.

El poeta es un árbol
Con frutos de tristeza
Y con hojas marchitas
De llorar lo que ama.
El poeta es el médium
De la Naturaleza
Que explica su grandeza
Por medio de palabras.

El poeta comprende
Todo lo incomprensible
Y a cosas que se odian
Él hermanas las llama.
Sabe que los senderos
Son todos imposibles
Y por eso en lo oscuro
Va por ellos con calma.

En los libros de versos,
Entre rosas de sangre,
Van desfilando tristes
Y eternas caravanas
Que hirieron al poeta
Que lloraba en la tarde,
Rodeado y ceñido
Por sus propios fantasmas.

Poesía es Amargura,
Miel celeste que mana
De un panal invisible
Que fabrican las almas.

Poesía es lo imposible
Hecho posible. Arpa
Que tiene en vez de cuerdas
Corazones y llamas.

Poesía es la vida
Que cruzamos con ansia
Esperando al que lleve
Sin rumbo nuestra barca.
Libros dulces de versos
Son los astros que pasan
Por el silencio mudo
Al reino de la Nada,
Escribiendo en el cielo
Sus estrofas de plata.

¡Oh, qué penas tan hondas
Y nunca remediadas,
Las voces dolorosas
Que los poetas cantan!

Como en el horizonte
Descanso las miradas.
Dejaría en el libro
Este, ¡toda mi alma!

1918. En Poemas inéditos de juventud.

Busto de Federico García Lorca en Santoña, Can...
Busto de Federico García Lorca en Santoña, Cantabria (Photo credit: Wikipedia)

POEMA DOBLE DEL LAGO EDEN

Nuestro ganado pace, el viento espira
Garcilaso

Era mi voz antigua
ignorante de los densos jugos amargos.
La adivino lamiendo mis pies
bajo los frágiles helechos mojados.

¡Ay voz antigua de mi amor,
ay voz de mi verdad,
ay voz de mi abierto costado,
cuando todas las rosas manaban de mi lengua
y el césped no conocía la impasible dentadura del caballo!

Estás aquí bebiendo mi sangre,
bebiendo mi humor de niño pesado,
mientras mis ojos se quiebran en el viento
con el aluminio y las voces de los borrachos.

Déjame pasar la puerta
donde Eva come hormigas
y Adán fecunda peces deslumbrados.
Déjame pasar, hombrecillo de los cuernos,
al bosque de los desperezos
y los alegrísimos saltos.

Yo sé el uso más secreto
que tiene un viejo alfiler oxidado
y sé del horror de unos ojos despiertos
sobre la superficie concreta del plato.

Pero no quiero mundo ni sueño, voz divina,
quiero mi libertad, mi amor humano
en el rincón más oscuro de la brisa que nadie quiera.
¡Mi amor humano!

Esos perros marinos se persiguen
y el viento acecha troncos descuidados.
¡Oh voz antigua, quema con tu lengua
esta voz de hojalata y de talco!

Quiero llorar porque me da la gana
como lloran los niños del último banco,
porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,
pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado.

Quiero llorar diciendo mi nombre,
rosa, niño y abeto a la orilla de este lago,
para decir mi verdad de hombre de sangre
matando en mí la burla y la sugestión del vocablo.

No, no, yo no pregunto, yo deseo,
voz mía libertada que me lames las manos.
En el laberinto de biombos es mi desnudo el que recibe
la luna de castigo y el reloj encenizado.

Así hablaba yo.
Así hablaba yo cuando Saturno detuvo los trenes
y la bruma y el Sueño y la Muerte me estaban buscando.
Me estaban buscando
allí donde mugen las vacas que tienen patitas de paje
y allí donde flota mi cuerpo entre los equilibrios contrarios.

Poeta en Nueva York, 1929-30.

Federico García Lorca Park
Federico García Lorca Park (Photo credit: Wikipedia)

OCTAVIO ARMAND. XX


La poesía de Octavio Armand (Cuba, 1946) toma como punto de partida “la insuficiencia, la aridez, la escasa posibilidad o la imposibilidad de decir”. La experimentación es la forma de asumir en sus versos esta crisis del lenguaje.

TENGO ALGO QUE DECIR ME DIGO

Tengo algo que decir me digo
Palabras que se disuelven en la boca
Alas que de repente son percheros
Donde el grito cae crece una mano
Alguien mata nuestro nombre en algún libro
¿Quién le arrancó los ojos a la estatua?
¿Quién colocó esta lengua alrededor del
Llanto?

Tengo algo que decir me digo
Y me hincho de pájaros por fuera
Labios que caen como espejos Aquí
Allá adentro Las distancias se reúnen
Este norte o este sur son un ojo
Vivo alrededor de mí mismo
Estoy aquí allá entre peldaños de carne
A la intemperie
Con algo que decir me digo.

Entre testigos, 1974.

Terminal del aeropuerto de Granada
Terminal del aeropuerto de Granada (Photo credit: Wikipedia)


lunes, 26 de noviembre de 2012

GONZALO MÁRQUEZ CRISTO (BOGOTÁ,COLOMBIA,1963)


Gonzalo Márquez Cristo (Bogotá, Colombia, 1963)


Una muestra de su poesía realizada en diversos momentos de su trayectoria y algunos comentarios sobre la calidad y factura de su obra poética, que se suma a otras actividades que desarrolla con semejante pujanza: editor, promotor cultural y periodista.
GONZALO MÁRQUEZ CRISTO. Poeta, narrador, ensayista y editor. Nació en Bogotá, Colombia, en 1963. Autor de:Apocalipsis de la rosa(1988); la novela Ritual de títeres (ganadora de Beca Colcultura, 1992); El Tempestario y otros relatos (1998); La palabra liberada (2001) y Oscuro Nacimiento(2005). Además han sido publicadas sus antologías poéticas Liberación del origen (2003), El legado del fuego(2010) y Anticipaciones (2011).
En 1989 participó en la fundación de la revista cultural Común Presencia(reconocida con Beca Colcultura a mejor publicación cultural del país, 1992), de la cual es su director. Es creador y coordinador de la colección de literatura Los Conjurados. Es Fundador y asesor periodístico del semanario virtualCon-Fabulación.
Obtuvo el Premio Internacional de Ensayo Maurice Blanchot (2007) con su trabajo«La Pregunta del Origen» y el «Premio Literaturas del Bicentenario» (2010), del Ministerio de Cultura de Colombia, con el libro Grandes entrevistas de Común Presencia.FUENTE: http://www.laotrarevista.com/2011/01/gonzalo-marquez-cristo-bogota-colombia-1963/

3 COMENTARIOS
Apocalipsis de la Rosa me parece un valioso ejemplo de lo que debe ser la poesía… Me atrae especialmente su sentido de los contrastes fundamentales, su pacto con la sorpresa, la contención del lenguaje, la natural osadía para atravesar los límites, la proyección de silencio que hay en sus palabras, el modo de buscar la videncia iluminadora y no el artilugio o el simulacro que sólo deslumbra a los incautos”.Roberto Juarroz
“Es importante decir que La palabra liberada y Oscuro nacimiento se leen con fervor creciente. Son dos bellos libros en los que la palabra reveladora crea un espacio luminoso en torno a su estremecedora gravedad existencial. Celebro la presencia de esta palabra poética.” Antonio Gamoneda
“En todas las frases (¿aforismos, sentencias o conceptos?) de La Palabra Liberada de Gonzalo Márquez Cristo, resalta esta evidencia: todas nacen de un grito de rebeldía, de amor o de angustia; todas surgen de un interrogatorio vehemente, todas viven de los hallazgos del gran poeta que es su autor…” António Ramos Rosa

De oscuro nacimiento (2005)
RESTITUCIONES
Pretendo que todo lo perdido se convierta en poema.
Las heridas como los huracanes tienen nombre. Y aunque ignoro por qué a mi alrededor nacen los abismos, desde el origen fui mancillado por la felicidad, por su cima inclemente.
Las invasoras restas del recuerdo. La pugna de la raíz. La antigüedad del silencio…
No pongo flores en el cementerio del sueño, pero continúo a pesar de todas las arenas movedizas del espíritu.
La culpa que no te deja partir es el amor.
Y ahora la niebla, la lluvia, la ausencia…
El desequilibrio llamado belleza, la terrible orfandad de lo sagrado, la rosa ígnea que me guía en la desesperación…
Sé que el camino terminará por encontrarme.
Como todo lo que se hace visible para morir.
DESCENSO A LA LUZ
La noche es mi regreso. Transito el museo de la ausencia.
Todo sufrimiento es inútil para quien no persigue la poesía, para quien no alimenta con sus ojos a las águilas.
Ejercito la sed. Amo tan sólo a quienes no pude salvar.
Ya no existe una oscuridad que guíe nuestros sueños ni los fantasmas del deseo inconcluso; sólo el abyecto intercambio que ha remplazado al rito.
Ya no busco, pierdo…
Y ni siquiera encuentro lugar en el asombro.
No puedo olvidar más. Ni pretendo saber las tres respuestas ocultas por la muerte.
Aquí nadie carece del odio necesario para recobrar el paraíso, ni confiesa su ruda caída en el día.
Debo ser sombra o grito. Retorno o nacimiento.
Cada origen decretará la abolición del yo.
Es entonces cuando la respiración será verde.
Y aunque todo se lo deba al dolor… Avanzo: caigo. Elijo los caminos que no tienen final. Las voces que incendian las tinieblas. El poema.
Tú lo sabes, cuerpo estremecido:
No es en el tiempo donde he puesto mis palabras.
GÉNESIS
Para sobrevivir nos arriesgamos a la memoria, nos entregamos al vacío.
Ya conocimos el ave de rapiña del viento y la serpiente del agua. El silencio jamás volverá a separarnos.
Regresamos al sílex, escuchamos la oración del fuego.
Emprendemos el numinoso sobresalto. Vivimos la voracidad de los hallazgos y el juego espectral del deseo.
El único fruto del árbol al que no podemos renunciar es a su sombra. Sufrimos la persecución de la primavera –y fue allí donde la palabra se hizo verde.
Lo que más dura es el instante, lo que más oculta es la luz.
Cuando se interrumpe el tiempo alguien decide nacer.
De La palabra liberada (2001)
LAS PALABRAS PERDIDAS
Alguien descifra la escritura de la lluvia y sin embargo no puede escapar.
Un alud de imágenes nos extravía la palabra; acudimos al grito y al llanto, a veces a la indiferencia, pero sabemos que necesitamos de la guerra para ser inocentes.
Todo lo ha ofrendado la ceniza.
Desde que desterramos a la noche desaparecieron las más profundas alianzas y nuestros perseguidores pueden encontrarnos.
Una herida siempre recuerda la vida, todo nacimiento procede de su túnel. Un árbol arde en nuestros ojos de agua.
La verdad –es decir lo prohibido–, impone su reino de terror… y hemos decidido habitarlo con las manos entrelazadas.
Creímos que la poesía nos enseñaría a morir…
Persistimos… Con frecuencia hacemos la extraña sonrisa del miedo. Si huimos, la soledad convertirá a alguien en víctima. Por eso la palabra se pasa de mano en mano para construir una morada invisible.
A veces para sobrevivir renunciamos al conocimiento.
Y cuando todos duermen escribimos… Pero un poema es el fósil de un sueño, el cadáver de un dios…
¿Aún podremos salvarnos?
EN NOMBRE DEL GRITO
Crees tanto en la sed: en la vida… En lo invisible. Duermes de cara al oriente. Te purificas en el peligro. En los libros delatas al tiempo como a un pájaro disecado.
En el bosque una encina te sigue. La luz te nombra. Cuando eliges el rumbo del dolor alguien te da un sorbo de agua.
Deseas: esperas siempre equivocarte. Asumes la tiranía del ojo llamada viaje y a veces con un rostro logras curar tu frío.
Sabes de un paraíso que nunca será memoria.
Asistes a la mascarada de la sobrevivencia aunque un ecuador lejano y voraz atraiga tu vuelo. Así logras persistir.
Tus palabras caen como puñados de tierra sobre un cuerpo desnudo.
Aquí comienza el instante. ¿Quién clama? ¿Quién responde entre la sangre? ¿Quién descubre su sombra incandescente?
¡Que el grito siempre pueda detener la herida..!
¡Que el lenguaje alcance para no morir!
LIBERACIÓN DEL ORIGEN
Invierte el curso de su sangre para ser Adán.
Preparado por el agua retiene sueños; aprende a reducir la distancia que hay en la luz y a dibujar la herida que conduce a su sombra.
Sabe que huye la presencia si todos los temblores pertenecen a la dueña de lo inmóvil o si el ejercicio del deseo instaura un tiempo mayor.
Conoce el retorno de sus ojos y descubre al fin la transparencia, el enigma que nunca se devela…
Y contemplando los rastros de la fuga solar vivirá en el géiser del Instante…
Hasta que inicie el tiempo del espejo liberado.
Español: Fotografía del escritor colombiano Go...
Español: Fotografía del escritor colombiano Gonzalo Márquez Cristo (Photo credit: Wikipedia)


sábado, 24 de noviembre de 2012

STEFANIA MOSCA A DOS AÑOS DE SU MUERTE


STEFANIA MOSCA A DOS AÑOS DE SU MUERTE


Stefania Mosca
El dilema de las palabras




LEER ES RESUCITAR IDEAS SEPULTADAS EN EL PAPEL: CADA PALABRA ES UN EPITAFIO: LLAMARLAS A LA VIDA ES UNA ESPECIE DE MILAGRO, Y PARA HACERLO ES MENESTER CONOCER LOS ESPÍRITUS EQUIVALENTES QUE SUBROGARLES; UN CUERPO CON EL ALMA DEL OTRO, SERIA UN DISFRAZ DE CARNAVAL; Y CUERPO SIN ALMA SERIA UN CADÁVER

Simón Rodríguez. Educación Republicana

FUENTE: http://www.laotrarevista.com/2011/03/stefania-mosca-dos-anos-de-su-muerte/

TRES DE SUS SEIS DILEMAS DE LAS PALABRAS:

UNO


Si volvemos a decir amor, entre tanta basura de amor, entre tanto fetichismo barato, entre tanta mentira, entre tanto placer y celuloide.  Si digo amor porque descubro de donde proviene la luz, si digo cualquier cosa que sea verdad, las palabras se resisten.  Amor es visa, es pepsi, es garden suites.  Cualquier cosa, menos tú.  Si digo amor se desata la historia de la mercancía como un carrusel  donde desfilan los sueños reales en las vidrieras. Me siento enferma, no solo por lo cursi, sino porque allí reside mi cautiverio.

Esa falsa contorsión de las palabras va más allá del inevitable y absurdo espacio o distancia entre las palabras y las cosas, entre significantes y significados. Los sentidos están tan supuestos, tan sobreentendidos, tan referidos a la imagen, que han dejado de ser materia de elaboración y basta con el signo, con la forma,  basta con el efecto, para hacer sentido. La experiencia, el perfume, es el patio de jazmines donde a veces recuerdo y otras veces olvido.

La globalización y la retórica de la mentira son los factores que posibilitan este enrarecimiento de la lengua. La usurpación de una forma por el contenido opuesto o antagónico. No podemos desear en paz, pues nuestros deseos son la materia misma, hacia nuestras pulsiones van dirigidos los mensajes.

No solo el amor, sino peor: la ternura.  El parentesco,  inspiraciones del cuerpo, como el sabor o el orgasmo, han sido pervertidas por palabras que construyen un argumento único e irrebatible que permite vender una clase de alimento sobre el resto.

Hay mucho que no logro procesar exactamente. No sólo el vacío, no solo la contradicción o el absurdo que son, aunque me digan lo contrario, normales,  sino lo indefinido, el punto de fuga que visualizamos cuando decodificamos las claves de la imagen, del espacio o de la memoria.

De la imagen reelaborada, de su masticación, de su rutinización, nace, fulgurante, íntima y leve, la imagen trivial. Lo banal como trágico altar y bufo sacrificio que no satisface y generaliza la industria de una pulsión tan peligrosa y sobrestimulada en la actualidad como la violencia.

Los adolescentes deben conciliar la asepsia de las relaciones escolares, con el desparrame erótico de las fiestas estudiantiles.  Los mensajes casi porno de los video clip que sobreexcitan las recién despertadas hormonas. Y los sangrientos comics japoneses que ya ni los entretienen ni les provocan risa.

La imposición de los contenidos no quiere detenerse en amagos como educación, cultura. Esos ropajes le hacen peso. Debeser rápida, casi inmediata la respuesta.  La velocidad es poder. Y lo que provoca respuestas inmediatas, aún en una sociedad como la nuestra, insigne consumidora de antidepresivos, es el sexo y el miedo.

He allí la verdad, la raíz. Y no son sueños, es la forma de la mediación que nos rodea e impregna la ciudad y provoca, a su antojo, lo real.. ¿Y la humanidad? ¿cuál es el sentido de la humanidad fragmentada legalmente en el individualismo, sometida al miedo, a la soledad; compensada con sus armarios y su pantalla plana, para verte mejor…

Lo mejor es volver a escrutar sombras, a ver si allí hay restos todavía de los cuerpos, de la humanidad.


DOS

Hacer sentido parecería la expresión, el uso más personal posible del lenguaje, pues esa elaboración lleva el sello de la unidad espacio-tiempo, de mi comprensión. Las  palabras, el sentido que tejen unas en otras es uno, y probablemente único, para cada persona, si lo abordamos en sus matices. Y es uno de un todo en el que convenimos universalmente.

El árbol que aparece cuando pienso en Dulce y sus ojos verdes amanzanados.  Sus ojos de gata y esa tentadora inocencia.  El árbol puede ser verde, pero para ti es otro, uno que yo no recuerdo.

Esta ilusoria singularidad del registro no es un descubrimiento pero, está claro, tampoco es un absoluto.  Ningún ser humano es autosuficiente. Es un juego de identidades, yo y los otros muchos humanos que habitan el planeta.

La sociedad está hecha de individuos porque estos logran, saben, cómo relacionarse entre sí. Compartir territorialidad, pertenencia, es un efecto de la sociedad, es un producto de la acción social. Si no hubiese humanidad, no hubiésemos sobrevivido.   Pertenecemos a un entorno, a otros seres humanos de los que depende la satisfacción de mis necesidades y deseos.

¿Cómo se puede vivir en un  edificio de apartamentos sin fragmentarnos en esquirlas inquietas?.

Tocan el timbre en el piso once. Apartamento 115 C. Nos separa un frágil espesor que llamamos muro, como quien habla del borde de la nada, y sucede que en ese edificio viven más de doscientas  familias. Son 4 apartamentos por piso. Y son 18 pisos en dos torres.

Aún así, por el tratamiento antirruido de los suelos y paredes, no hay nadie en este mundo donde estoy yo y mi I pood, aullándole a la luna,  a través del vidrio de mi ventanal panorámico.

¿Cómo pensar siquiera por un segundo que somos únicos o que podemos ser sin nadie?

Eso es parte del sueño que se vende en los medios. Autoayuda, autoestima, etc.… por no hablar del abominable y tan publicitado amor a sí mismo.


TRES

Para la sociedad del espectáculo, el problema no es el estilo, que sería lo de menos, sino la combinación  de la estrategia del asombro,  su preeminencia en el centro de la  arena, perpetuada en cada evento de la relación social. Alucinados, entre una y otra intensidad, entre una y otra estridencia, somos los protagonistas ausentes de los objetos que pueblan la ciudad y sustituyen, cotidiana e inevitablemente a la naturaleza.

Esto con la ilusoria realización personal a través del dinero, de la prosperidad y la emulación de romances imposibles. Poblamos de una extrañificada realidad nuestra vida cotidiana.

Sonreímos y estamos bien, cada vez que nos saludan en la calle.  Hablas por hablar. La retórica de la mentira,  la herramienta del lenguaje no para comunicar sino para elaborar el argumento que justifique mi sedentarismo, la mismidad de mis actos, cuando, según Bruce Chadwin, somos naturalmente nómadas, es nuestro método de conocimiento.  Nos movemos, avanzamos en el misterio.

Pero, la realidad es  diferente. Estamos tan lejos de la naturaleza. Nos movemos sin mucha certeza en los laberintos de los estacionamientos, donde abandonamos nuestra música favorita, nuestro instrumento preferido, el carro, como la libertad, el viaje, la aventura.

En la arena del espectáculo, las reglas pertenecen al afuera, al efecto y no a otros propósitos del lenguaje, de la comunicación. La mediación discurre horas sobre el vestuario de los invitados a la entrega del Oscar  y los por menores de la vida  que en público despliegan las estrellas del celuloide.  Pero las películas, aún aquellas hechas de efectos especiales fundamentalmente, Terminator etc., tienen una historia, un punto de vista, unos planteamientos, un modo de representar el habla, lo real. Este aspecto de las películas que concursan en el Oscar, no son materia de valoración.  No se habla de sus contenidos sino apenas referencialmente, casi una ficha técnica. No se polemiza sobre si está bien o mal, sobre cómo y cuáles son las causas, ¿quiénes obramos así ante la muerte?.

EKSTASIS KAF 6
EKSTASIS KAF 6 (Photo credit: Wikipedia)



Hollywood ha superado estos detalles, y se concentra en el zumo, en la potencialidad de todas sus potencialidades, las claves del espectáculo, su técnica. Esos comentarios no forman parte de la entrega del Oscar, que poco se diferencia del concurso de Miss Venezuela.  El afuera lo ha invadido todo. Y los sentimientos y la intimidad son representados con intención diversa a comprendernos.  Lo humano ha sido desplazado por la cosa donde el consumidor debe realizar su deseo condicionado por las mediaciones.

La retórica de la mentira envuelve, adorna y disfraza, enmascara y trasviste, la acción del poder. Libertad, democracia, progreso, y la acción es invasión, violencia, guerra, tortura, cárceles globales y la pobreza cundiendo en la humanidad, como un espectáculo proscrito, en esta inmensa programación mediática que quiere forzar y fuerza constantemente nuestra existencia hacia definiciones, términos vejados por la mentira, palabras huecas, puestas tan cerca del patetismo, que exhuman falsedad.

Usted debe ser un eterno visitante de la ciudad donde vive.  Pasea en su auto full aire acondicionado con unos aparatos de sonido muy satisfactorios y el aroma impecable y acorde al fensui.  Mientras afuera sucede lo vivo, están los otros, siguen allí, pero nos quieren acostumbrar a prescindir del resto, a focalizar nuestra necesidad del otro en el monotema de la pareja.  Luego, cada apartamento, una isla. Propiedad privada de cada quien.

Voltear esta percepción de la realidad, este punto de vista,  supone irremediablemente un cambio cultural.




John Hay Residence
John Hay Residence (Photo credit: Cornell University Library)